Abstract
El video de campaña de Silvio Berlusconi de 1994, grabado en un estudio improvisado, montó un entorno doméstico para proyectar su persona política. Para 2023, a medida que su influencia decayó, su vida privada se convirtió en material para las redes sociales, transformando la intimidad en un espectáculo público. La naturaleza cambiante de estos espacios refleja el impacto más amplio de los medios digitales en el interior, convirtiéndolo en un escenario posdoméstico para la performance pública.
Berlusconi’s 1994 campaign video, recorded in an improvised studio, staged a domestic setting to project his political persona. By 2023, as his influence waned, his private life became fodder for social media, transforming intimacy into a public spectacle. The shifting nature of these spaces speaks to the broader impact of digital media on the interior, where the home itself has evolved into a post-domestic stage for public performance.