Abstract
En Argentina existen treinta y tres asociaciones libanesas fundadas en gran parte por inmigrantes libaneses que llegaron a principios del siglo XX. No obstante la inmigración cesó en 1950, sus descendientes todavía la llenan con vida social. El estudio se basa en un trabajo de campo en Argentina y muestra que las asociaciones no desaparecieron porque sus miembros las convirtieron en lugares de memoria, creando un espacio de representación cultural. Los miembros decoran las asociaciones con objetos y fotos que les recuerdan a sus antepasados y/o a los países Líbano y Argentina. De esta manera los miembros forman lugares de memoria de su historia colectiva. Cuando entran en estos lugares entran en un espacio de representación de su identificación cultural.