Abstract
El modelo territorial ha sido una cuestión controvertida en Italia desde la proclamación de la República en 1946. Las diferentes sensibilidades existentes llevaron a la creación de un modelo capaz de combinar un gobierno central fuerte, característico de un Estado unitario, con cierto grado de descentralización para responder a las diversas demandas territoriales y a los compromisos internacionales adquiridos con Austria en relación con la comunidad germanófona del Tirol del Sur. La llegada al gobierno del ejecutivo liderado por Giorgia Meloni, ha supuesto un nuevo impulso a las propuestas para reformar el estado regional italiano. En este texto se reflexiona sobre las grandes interrogantes sobre el futuro del regionalismo italiano.