Abstract
Chile está actualmente viviendo un importante momento constitucional. La denominada Convención Constitucional, compuesta por 155 convencionales electos por los chilenos, empezó a trabajar el pasado 4 de julio de 2021. El 25 de octubre de 2020, un referendo histórico pidió a los chilenos si querían una nueva constitución y cómo debía estar compuesta. A pesar de la grave situación por la pandemia de Covid-19 que ya había postergado el referendo del 26 de abril a octubre, se presentó una de las más altas participaciones electorales de los últimos años. Una amplia mayoría de los votantes (78,2%) optó por tener una reforma constitucional y una convención con miembros elegidos por la ciudadanía.
Las elecciones de los convencionales se hicieron el pasado mayo de 2021. De los 155 puestos, 17 fueron reservados para los diez Pueblos Indígenas que están reconocidos en Chile. Además, la Presidenta de la Convención Constitucional es no solamente una académica reconocida sino también, y más contundentemente, una mujer Mapuche: Elisa Loncón Antileo. En su tercera sesión, los convencionales ya han debatido y adoptado una declaración sobre la importancia de los derechos humanos y los derechos indígenas y de las víctimas de la violencia y de la represión, con una referencia específica al pueblo Mapuche.
Después de dos siglos de proclamada la independencia –formalmente anunciada en 1818 pero precedida por los movimientos de 1810 cuando una amplia parte del territorio chileno aún estaba siendo disputado entre los creoles y los Pueblos Indígenas– Chile está finalmente trazando la ruta para escribir su nueva Constitución y poner por fin de lado la obsoleta constitución que se adoptó durante la era Pinochet en 1980 y así dar a sus Pueblos originarios y sus derechos el debido reconocimiento constitucional.