Abstract
Para discutir las condiciones de posibilidad de la racionalidad frente a los riesgos, debemos indagar qué papel juegan las diferentes orientaciones con respecto a los valores y las distintas construcciones de la realidad que son el fundamento del disenso. Sobre todo deben considerarse los valores culturales como el agente que mantiene cohexionada a la sociedad. Si esto es realmente así, tiene que valer también para las sociedades modernas. Desde este punto de vista, hay que preguntarse si en ellas sigue existiendo un consenso en los valores como presupuesto y consecuencia del establecimiento de una sociedad civil, o si este consenso se halla ya erosionado. El participar de una realidad común en la que se vive constituye un esfuerzo de construcción de toda sociedad con el fin de establecer un espacio unitario de acción, un mundo de significados que asegure que nos podemos entender, que podemos cooperar, comunicarnos e integrarnos. El medio sobre el que este esfuerzo constructivo se levanta, son los discursos, las experiencias y las representaciones con el fin de ordenar lo deseable y lo posible. En este contexto, surge una pregunta fundamental: ¿Las realidades vitales y laborales de la sociedad moderna se han alejado tanto entre sí que ya no pueden mantenerse los presupuestos elementales de la comunicación mutua? Pues la percepción de la realidad tiene consecuencias y lleva a resultados en la medida en que, debido a nuestro trato activo con la realidad llevado a cabo por medio de estas percepciones, se transforma la realidad, se vuelve crítica, si no se consigue alcanzar ningún consenso mínimo en la sociedad sobre lo que significa realidad en un sentido elemental. Este mínimo común denominador estaba orientado, como consenso dominante de la sociedad moderna en el sentido de una perspectiva de desarrollo, hasta ahora en la idea de desarrollo y de objetividad (científica). La fe en su valor ilimitado parece haberse resquebrajado ahora sin que sin embargo pueda decirse que haya cristalizado fuera de la nebulosa 'postmoderna' un nuevo 'espíritu' vinculado a una nueva 'racionalidad'.